La Corrupción en México ha sido tradicionalmente señalada por
muchos analistas como uno de los principales problemas políticos y
económicos del país. Además las encuestas a principios del siglo XXI,
señalan que el grado de corrupción existente ha afectado negativamente a
la legitimidad política, transparencia de la administración y
eficiencia económica en cuanto a rendición de cuentas del país hacia el
interior y exterior de si mismo.1
La gran mayoría de estás prácticas corruptas
han ido desarrollándose y sentando sus bases a lo largo de varios
siglos de historia, fueron dejadas como herencia de la gran elite
política para la consolidación de una oligarquía mediante un gobierno autoritario y represor 1 . En mayor medida se fueron acrecentando y consolidando a lo largo del siglo XX con la llegada del primer partido político de México al poder, el PRI.
En el año 2014 durante la realización del Índice de Percepción de la Corrupción
–una medida entre 0 (Muy Corrupto) y 100 (Muy Transparente) de los
niveles de corrupción percibidos por el sector público en 175 países y
territorios evaluados– México obtuvo una calificación de 35, y ha sido
catalogado como uno de los 70 países más corruptos en el mundo, así como
el país más corrupto de los 34 estados que conforman la OCDE Así como las fuerzas naturales tienden hacia la entropía, la tendencia a la corrupción es una fuerza presente en la naturaleza humana,
que busca siempre ganar transitando por el camino más fácil, de menor
esfuerzo y más bajo costo. Nace del mismo impulso básico por sobrevivir,
pero distorsionado por la ambición desmedida de poder y dinero, hasta
convertirse en Megalomanía. Tiene su raíz en el miedo, en la incertidumbre sobre lo que pueda ser el futuro y la necesidad de buscar seguridad
a través del control del medio en que nos desenvolvemos, llevado al
extremo del beneficio individual sobre el común, con un enfoque egoísta.
Desde un punto de vista neutral, es resultado de la falta de
condiciones que hagan más costoso seguir el camino de la corrupción en
comparación con el de la legalidad, "aquello que abarata relativamente el coste del acto delictivo estará promoviendo su comisión"4 5 .
La corrupción no es algo genético, ha crecido y se ha fortalecido en México alrededor de la complicidad y las amplias redes que se tejen a partir de esta, propiciada por el miedo social a la violencia de estado6 7
y la falta de controles sistemáticos que funcionen eficazmente para su
definición, su prevención, su detección y una acción efectiva para
corregir los incidentes cuando se verifican8
. La corrupción ha llegado hasta el punto de volverse, definitivamente,
parte del sistema y desarrollar resistencia a cambios que pudieran
limitarla efectivamente, degenerando en una guerra sucia contra el pueblo para asegurar salir impune, siendo esta impunidad el distintivo y agravante en México9 .
Frases como "el que no tranza no avanza", "Dios, no te pido que me
des sino que me pongas donde hay, yo solito agarro" y otras similares
son iconos que reflejan cuan arraigada y aceptada es la cultura de la
corrupción en México10 , hasta convertirse en una acto inconsciente.
En las siguientes secciones haremos un recuento de la situación
actual y los factores que propician la Corrupción en México.
Documentaremos más adelante en el recuento histórico de la Corrupción en
México los hechos, los factores culturales y sociales pasados que la
han favorecido y como están íntimamente relacionados con la ambición y
el poder ejercido por intereses internos y externos al país.
Hace mucho tiempo en México ver acercarse a un agente de Policía de
cualquier nivel te hace sentir más inseguro, contrario a lo que se
esperaría. Esta desconfianza tiene causas históricas arraigadas en el
uso que la política ha hecho de las fuerzas públicas para fortalecerse
en el poder, perpetrar actos de corrupción y asegurar su impunidad48 .
No hablamos únicamente de la clásica "mordida", desgraciadamente un tipo
de soborno ampliamente extendido y aceptado en la sociedad mexicana. En
México hay casos documentados de agentes de la ley que rentaron sus
patrullas y uniformes a delincuentes49 50
y los altos niveles de infiltración de la delincuencia organizada han
hecho indispensable una "limpia" para purgar los malos elementos51 .
Mientras las condiciones sociales no cambien en México, estaremos lejos
de llegar a una solución. “Un país con marginación, un país con pobre
educación, un país sin satisfactores suficientes va a ser un país que
tenga proclividad sin duda a la conducta antisocial”, dijo Manuel Mondragon, comisionado de Seguridad Nacional en México52
y no está muy lejos de la raíz del problema si asumimos que estas
condiciones son resultado de la corrupción e impunidad en altos niveles
del gobierno, evidenciado por la imperante concentración de poder
político y económico53 54 .


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